El Cristo inseparable

Tema : La comunión permanente del creyente con Cristo.
Textos : Mateo 28:20; Juan 10:28; Romanos 8:38,39; Juan 15:4
Propósito : Mostrar que Cristo está junto al creyente en todo momento para fortalecer, alentar y protegerle en las angustias y aflicciones de la vida.
Introducción : Un pastor que consiguió permiso para predicar en cierta cárcel, cuando hubo terminado su mensaje uno de los guardias le acompañó a la salida. Cuando estaban por despedirse el guardia comento al pastor: \”Espero que su predicación haya impresionado a los reclusos. Ellos necesitan de estas palabras.\” El pastor mirándole, le pregunto: \”¿A usted le hizo bien?\” Sorprendido el guardia, respondió: \”¿Por qué me pregunta a mí, si usted le estaba predicando a los presos?\” El pastor con una sonrisa llena de amor, dijo: \”Yo predicaba el evangelio de Cristo a todos cuantos me oían. Y usted necesita de él tanto como ellos.\”
Proposición : Todo hombre necesita a Cristo. Su compañerismo provee beneficios que no se encuentra en ninguna otra persona.
O.T. : Conozcamos tres beneficios que provee la presencia de El Cristo inseparable

I. PROVEE COMUNIÓN PERMANENTE\”…he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.\” (Mateo 28:20)\”Y les he dado a conocer el nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.\” (Juan 17:26)
A. 1. Una de las cosas que más afectan al ser humano es la falta de compañía. Por ello el Señor ha prometido su presencia en forma continua a quienes en él confían.2. Esta presencia es necesaria para llevar a cabo la voluntad del Señor de entregar el mensaje del evangelio a todos los hombres. Sin ella, es imposible tener éxito en tan colosal tarea.
B. Ilustración: Apoyándose en el SeñorFidelia Fiiske, misionera al oriente, lideraba un grupo de mujeres. Cada día se sentaban en el suelo con sus piernas cruzadas y sin apoyo en sus espaldas. Esta posición era muy dolorosa para ella, pues sufría grandes molestias en su espalda producto de una prolongada enfermedad. Una de sus dirigidas, al notar el dolor, se levantó y sentó con su espalda apoyándola sobre la de ella. La Sra. Fiiske, agradeció aquel gesto y apoyo suavemente su espalda en su hermana, pero esta exclamo: \”¡No, no, si usted me ama, apóyese totalmente!\”
C. La presencia de Cristo es aquella espalda que necesitamos para apoyar la nuestra. En su persona encontramos alivio a nuestros males. Es su contacto el que libra nuestra vida de los efectos de la mortal enfermedad del pecado.
D. Apoyémonos completamente en Cristo. Él nos ha prometido estar con nosotros hasta el último de nuestros días. No desperdiciemos tan maravillosa oportunidad de gozar de una comunión plena con nuestro Señor y Salvador.

II. PROVEE PROTECCIÓN CONTINUA\”… yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano.\” (Juan 10:28)\”Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.\” (Romanos 8:38,39)
A. 1. Las promesas acerca de la protección divina son innumerables. Una de las más bellas de estas promesas la encontramos en labios del propio Señor. Él nos da vida, nos libra de la muerte y nos mantiene asidos a su mano.2. Es lamentable ver que a menudo esta compañía tan preciosa es pasada por alto. 3. Sin embargo, ante situaciones conflictivas pareciera que ésta protección divina no se manifiesta como deseáramos. No nos engañemos; el Señor tiene en su mano el control de nuestra vida y no permitirá que nadie nos aparte de su lado.
B. Ilustración: Protección invisibleUn joven muchacho, decía a su padre: \”Papá, Dios me ha protegido en forma maravillosa. \”Venía en mi caballo, cuando de pronto éste resbala; caí al suelo y él cayo sobre mí, ¡Pero no sufrí ningún daño!\” El padre mirando al hijo, respondió: \”Hijo, Dios me ha protegido a mí aun en forma más maravillosa. He viajado todo el día en mi caballo y éste no tropezó jamás.\”
C. La protección divina tiene dos aspectos: uno visible y otro invisible. En algunas oportunidades Dios nos libra de ciertas situaciones comprometedoras, pero en la mayor parte, él impide que estas situaciones se presenten en nuestra vida.
D. Cada uno de nosotros debe confiar en la protección divina, creyendo firmemente que ésta está actuando constantemente a favor nuestro.

III. PROVEE VIDA FRUCTIFERA ABUNDANTE\”Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer\” (Juan 15:4,5)
A. 1. ¡Qué tremenda realidad, sin Cristo nada podemos hacer! Ante ésta verdad el apóstol Pablo, declara: \”… nuestra competencia proviene de Dios.\”2. Lo que somos, lo que podemos llagar a ser y realizar es producto de nuestra comunión con Cristo. Todas nuestras capacidades serán de provecho para otros solo cuando las depositemos a los pies de nuestro Señor.
B. Ilustración: Frutos para la eternidadEn su lecho de muerte, una pequeña niña que veía acercarse la muerte a pies agigantados, agradecía a su profesora de escuela dominical el haberle mostrado a Cristo y enseñado como amarle. Cuando esté ante Él le diré los esfuerzos que usted ha hecho por mí para que pudiese llegar a su presencia. La maestra conmovida por las palabras de la niña daba gracias a Dios por permitirle comunicar a sus pequeños el amor de Cristo. Los padres y algunos familiares que se encontraban presentes, los cuales no conocían al Señor, al contemplar la escena, prorrumpieron en llanto y abrazaron la fe que con tanto amor la moribunda niña manifestaba.
C. Tanto la niña como su maestra lograron llevar frutos eternos. Ambas amaban a su Señor y abrazaban la fe aún en las más adversas circunstancias. Es en momentos críticos en donde queda en evidencia si los frutos que llevamos son permanentes.
D. Cada uno de nosotros debe procurar que su vida esté dando los resultados que Dios desea obtener de cada creyente. Para ello, debemos permanecer adheridos a la persona de Cristo, pues sin ella solo nos esperan fracaso y la decepción.

Conclusión: Ilustración: El Mejor Rey

En cierta reunión de consejo tribal, le tocó el turno de hablar a un viejo hombre. El anciano se levantó y dijo: \”He vivido durante el reinado de cuatro reyes. En el primero tuvimos continuas guerras. Durante el segundo padecimos hambruna, al punto de comer ratones, hierbas y raíces. Durante el tercero debimos soportar la invasión de extranjeros y vivir bajo la opresión de un tirano. El último reinado no se compara con los tres primeros. Ha sido un reinado de amor y de paz; de seguridad y prosperidad. Desde que Cristo el gran Rey ha conquistado nuestros corazones, tenemos una vida plena.

Nosotros, al igual que este sabio anciano, debemos reconocer que desde el día que Jesús, nuestro Rey conquistó nuestro corazón, hemos llegado a conocer lo que jamás imaginamos. Junto a Él gozamos de la protección divina. Nos ha colmado de una vida plena, su compañía constante nutre nuestro ser y su poder nos protege y libra de los peligros de la vida. Él es nuestro Cristo inseparable.

Por Juan C. Castro A.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *