El cuidado Divino

Texto :”Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.”Salmo 23.

Tema : El cuidado y provisión de Dios para su pueblo.Propósito : Mostrar a los hermanos que Dios se preocupa verdaderamente de nuestras necesidades y temores.Introducción : Nuestra sociedad en los últimos años se ha visto atacada por una ola de inseguridad, temores, desesperanza. Esta mañana leía:1.”Argentina: Se mató empresario Alfredo Yabrán, implicado en caso cabezas”2.”Talcahuano: Con hacha mató a su esposa.”3.”Seguridad: más de mil policías adicionales saldrán a la calle.””Más policías son procesados por caso”El cabro Carrera”.4.”Sorpresa por cifras de supuesto lavado de dinero en Chile en 1997 (US$ 2.000)”5.”Vuelve el terror. Las inesperadas pruebas nucleares de la India amenazan con iniciar una nueva carrera de armamentos.”Las consultas médicas han surgido por doquier; los sicólogos, los terapeutas, entre otros, se han enriquecido con esta tragedia. Incluso las ciencias ocultas han proliferado como nunca antes, esoterismo, ocultismo, tarot, quiromancia, quija, horóscopos, por nombrar algunas. ¿Qué esta pasando con nuestra sociedad? ¿Qué futuro espera a nuestros hijos? ¿Tiene la iglesia algún mensaje para estas gentes? El salmista nos da la respuesta a través de su propia visión respecto del cuidado divino.Proposición : El salmista nos da la respuesta a través de su propia visión respecto del cuidado divino. De esta visión se desprenden cuatro verdades.I. EXISTE LA GRAN NECESIDAD DE QUE EL SEÑOR SEA NUESTRO PASTOR (v. 1a).A. 1. El principio para solucionar nuestros problemas es reconocer nuestra condición e incapacidad.2. Lamentablemente las personas recurren a”otros médicos”, ello debido al gran vacío que hay en sus vidas.3. En segundo lugar ninguna persona puede disfrutar de la protección divina si primero no reconoce al Señor como su pastor.4. El salmista tenía muy en claro que sin el Señor como pastor su vida sería una constante tragedia.B. Ilustración: Nuestra alma tiene sed de DiosEl libro de los salmos nos provee de testimonios acerca de la necesidad que el hombre tiene de la comunión con Dios. El salmista declara:”Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.” (Salmos 42:1,2) En el salmo 63, leemos:”Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti; mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas.” (v.1)El salmo 143, agrega:”Extendí mis manos a ti, mi alma a ti como la tierra sedienta.” Es necesario primeramente reconocer que tenemos necesidad de Dios, este es el primer paso para encontrar solución a nuestra condición. Las angustias de los salmistas les llevaba a reconocer su total dependencia de Dios ante sus necesidades, temores y aflicciones. Solamente en Dios veían una salida a su condición.C. El cuidado que Dios nos proporciona es personal,”el Señor es mi pastor”. Es a él a quién debemos recurrir en momentos de crisis y no a médicos, adivinos, charlatanes u otros, que nada pueden hacer para mitigar las necesidades de otros.D. Reconozcamos al Señor como nuestro pastor y exclamemos junto al salmista”el Señor es mi pastor”.II. EL SEÑOR COMO NUESTRO PASTOR SUPLE NUESTRAS NECESIDADES (v. 1b-3a).A. 1. La experiencia del salmista le llevaba a declarar”nada me faltara”.2. No debemos confundir las”necesidades” nacidas de nuestros deseos con las propias necesidades verdaderas.3. Para manifestar esta verdad usa la figura de los”delicados pastos” y las”aguas de reposo” a fin de describir la abundancia de las cosas físicas y espirituales.B. Ilustración: La providencia de Dios es soberana”Cierta noche un pastor tuvo un sueño. En él se encontraba con un ángel que lo llevó por diferentes sendas. Después de mucho caminar tuvo sed. Entrando en un humilde hogar pidió al dueño de casa que le diera de beber. Cuando estaba a punto de tomar el agua, el ángel de un manotazo voto el vaso, lo tomó de su mano y lo llevó a otro lugar. Luego le llevó donde un hombre que contaba sus monedas, al verlo el ángel, tomó las monedas y las lanzo lejos. Tomando el ángel al pastor le llevó a un lugar de delicados pastos. Agotado el pastor fue tenderse en ellos para descansar. Al momento de hacerlo el ángel le tomó nuevamente del brazo y lo llevó al borde de un gran abismo. Allí, había un niño a punto de caer. Rápidamente el pastor trató de rescatarlo, pero el ángel empujándolo lo arrojó al abismo. Indignado el pastor comenzó a increpar al ángel por sus acciones. Mirando fijamente al pastor, el ángel le respondió:”no te engañes con lo que ves.El hombre que te dio de beber, al verte te consideró su enemigo y enveneno el agua; las monedas impedían a aquel hombre librar su alma de los afanes de este mundo. Eso lo entiendo dijo el pastor, pero y el niño, eso fue un crimen. Si él hubiera crecido, respondió el ángel, habría llegado a ser un criminal, nunca se habría arrepentido y al final se habría condenado. Era mejor que muriera hoy y ser salvo por la eternidad. Despertando de su sueño el pastor reflexionó acerca de mismo, comprendiendo que la provisión y el cuidado divino están bajo su absoluta soberanía”.C. Dios atiende a nuestras necesidades, pero ante todo busca nuestra seguridad.”De que sirve al hombre ganar el mundo, si al final pierde su alma”. Dejemos que Dios obre según su absoluta soberanía.D. Por el momento, miremos hacía lo alto y exclamemos a la par con el salmista”el Señor es mi pastor, nada me faltará”, pues él suplirá mis necesidades, porque el cuidado de Dios es completo.III. EL SEÑOR COMO NUESTRO PASTOR NOS LIBRA DE NUESTROS TEMORES (v. 3b-5).A. 1. Nos libra del temor a equivocarnos en nuestra senda, de la muerte y de todo mal.2. Nos libra de la maldad de nuestros enemigos.3. Esta seguridad se basa en la comunión con Dios,”tú estarás conmigo”.4. Está respaldada por el poder de Dios,”tu vara y tú cayado me infundirá aliento”.B. Ilustración: La presencia Divina trae victoriaAnte la conquista de la tierra soñada, Dios le promete a su pueblo una fuerza para enfrentar sus batallas y alcanzar la victoria:”Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos. Porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. (Deut. 20:1) Jesús, tras entregar la gran comisión a sus discípulos, les promete su continua presencia:”Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:20) Israel llevó a cabo su victoria gracias a la continua presencia de Dios en medio de él. De igual manera la Iglesia ha llevado a cabo su gran comisión mediante la continua presencia de Cristo en medio de ella.”Porque donde están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20).C. El Señor nos quita el temor de esta vida, nos infunde aliento y hace que nuestra vida rebose del gozo de su comunión.D. Ante la adversidad busquemos al pastor de nuestras almas para que el nos libre del temor, la angustia y de todas aquellas cosas que oscurecen la comunión con él.IV. EL SEÑOR COMO NUESTRO PASTOR NOS PROVEE DE COMUNIÓN PERMANENTE (v. 6).A. 1. Las expresiones que usa el salmista para describir su relación con Dios muestran que su comunión era permanente:”mi pastor… me hará descansar… me pastoreará… me guiará… tú estarás conmigo… me infundes aliento… unges mi cabeza…”2. La comunión que el salmista mantenía con su Señor le hacían mirar el futuro con seguridad y confianza:”nada me faltara… caminaría por sendas de justicia… no temeré mal alguno… el bien y la misericordia le acompañarían toda su vida.B. Ilustración: La presencia divina en nuestras vidasEn las Escrituras encontramos reiteradamente la promesa divina en la cual Dios provee su presencia divina en forma continua a sus siervos. En Bet-el le es prometida a Jacob para su peregrinaje por la vida:”He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” (Gén. 28:15) A Moisés se le promete como una ayuda y descanso para llevar a cabo su servicio:”Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” (Éx. 33:14) La presencia de Dios en nuestras vidas, así como en la de los héroes de nuestra fe, es como un bálsamo derramado sobre nuestras cabezas el cual nos llena de aliento y consuelo ante las dificultades. El profeta Isaías relata con magistral poesía esta verdad:”Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemará, ni la llama arderá en ti” (43:2) sin duda que es la presencia divina la que hace falta a la vida de todo creyente para enfrentar las diversas situaciones que le toca vivir en este mundo. Sin ella no hay descanso, gozo ni sabor a victoria.C. La comunión con Dios nos provee de la seguridad necesaria para mirar el futuro con certidumbre. Nos permite tener la certeza que todas las cosas están bajo la soberanía de Dios y que sin importar lo que nos acontezca, si Dios está con nosotros nada nos debe atemorizar.D. Busquemos la comunión cada día para que el día de mañana sea un día claridad y no un”valle de sombras”. Habitemos confiadamente en la casa de Dios por el resto de nuestras vidas, buscando una comunión plena con él.Conclusión: El salmista comprendía, a través de su experiencia con Dios, que sólo estando bajo el cuidado divino su vida no sería consumida por la tragedia que abate a los hombres. Mientras el Señor fuera su pastor, su vida estaría libre del temor, la maldad y la angustia. El cuidado divino es lo que el hombre necesita para que sus condiciones de vida cambien. Para ello, debe primeramente reconocer su necesidad de él, confiar en que Dios sí puede satisfacer sus necesidades y que a través de la comunión con él será libre de todos los temores y males que hoy lo afligen.

Por Juan C. Castro A.

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